Comunicado de condena del asesinato de Olga, tercera víctima de violencia de género en 2020

Hace escaso mes y medio, el 25 de noviembre, la Comunidad Educativa del IES Dámaso Alonso nos concentrábamos para mostrar nuestro rotundo rechazo ante todas las violencias machistas, esa que legalmente es llamada violencia de género, porque es el género, el ser mujer, la única causa común que vincula a todos estos tipos de violencia. Recordábamos aquel día a las, al menos, 52 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, una cada seis días; a las 1035 víctimas contabilizadas desde 2003, todas ellas mujeres. Pero ayer por la mañana, a muchas y muchos se nos heló la sangre, al leer que esta violencia de la que oímos hablar tanto, esta violencia que nos cuentan y que tenemos casi normalizada, no solo ocurre fuera de aquí. Esta vez la víctima es una mujer de nuestra ciudad, de nuestro entorno, y comprobamos una vez más, que el sexismo, el machismo, la desigualdad entre hombres y mujeres, la violencia y la sinrazón van unidas de la mano y tienen como última consecuencia el asesinato de cualquier mujer.

Ningún tipo de violencia, ninguno, es justificable, venga de donde venga, y recaiga contra quien recaiga, sea del color, la raza, la clase social o el territorio donde viva. Pero esta violencia, la violencia de género tiene un matiz que la hace distinta a las demás, está metida en el ADN de nuestra cultura, de nuestra educación, de nuestra forma de relacionarnos entre hombres y mujeres, trasciende las fronteras de los países, de las culturas y habita en todas partes del planeta, lamentablemente también aquí en Puertollano.

No sólo sabemos sus causas y sufrimos con dolor sus consecuencias, también conocemos la solución: concienciarnos, formar, y educar para que cada persona que pase por el Dámaso Alonso tenga los instrumentos necesarios para luchar por una sociedad libre de violencias machistas, para que tenga la fuerza necesaria para reivindicar y defender un entorno libre de agresiones hacia las mujeres que sufren este tipo de violencia específica, sólo y exclusivamente por el hecho de ser mujeres. Nada cambiará si miramos hacia otro lado, si le restamos importancia al problema, si lo excusamos argumentando que todo es violencia, y que el género no importa, si negamos las evidencias objetivas, los datos constatables y sus causas comunes.

Si no actuamos, mañana será otra la asesinada, quizá de nuevo desconocida, o nos levantaremos con la noticia de otra violación de las cuatro denunciadas diariamente en España y respiraremos con alivio, pensando que no la conocemos, o quizá la situación no nos sorprenda tanto y solo consista en asistir a una amenaza o insulto hacia una compañera por parte de su pareja porque sus formas de actuar, o de vestir no son todo lo virtuosas que nos han enseñado que deben ser, o porque «esa es su forma de relacionarse». Todas y cada una de estas conductas también son violencias machistas.

Porque os merecéis una sociedad más igualitaria, porque mujeres y también hombres somos víctimas de estas formas culturales de relacionarnos, porque vosotras tenéis el derecho a tener una vida digna, libre, sin miedos, ni agresiones, sin discriminaciones, porque vosotros tenéis el derecho a manifestaros como os dicta el sentimiento, como nuestros iguales, sin ser tachados por ello, porque este es un objetivo común y compartido. Por todo esto consideramos necesario hacer una parada en nuestra actividad, para condenar el asesinato de nuestra vecina ayer en Puertollano y para mostrar nuestro rechazo todos y todas a cualquiera de las formas de violencia ejercida sobre la mitad de la población, las mujeres.

Olga se ha convertido en otra nueva mariposa cuya vida ha terminado frente a las balas de un pistolero machista. Un nombre que debería seguir entre nosotras, nombrada por el cariño y el respeto de su familia, de sus amistades, del vecindario. Esta mujer valiente que un día llegó a Puertollano cargada de ilusiones y se enfrentó a las garras de un frío maltratador. Olga, que su nombre no sea en vano, que sea el principio del final de la violencia machista y criminal.